El domingo día 11 de mayo, realizamos una excursión con Arturo Estébanez, que él ha titulado: “ENTRE VETONES Y CARPETANOS: PIEDRA ESCRITA”
El encuentro fue en la plaza Mayor de Navalcarnero (plaza de Segovia) donde desayunamos y visitamos los puntos más interesantes: su plaza Mayor (plaza de Segovia), sus calles con historia de 5 siglos, algunos monumentos más actuales como el erigido a los encierros y la Iglesia de la Asunción donde el 7 de octubre de 1649, contrajo matrimonio el rey Felipe IV con su sobrina la archiduquesa Doña Mariana de Austria.
Partimos de allí en dirección a Aldea de Fresno para poder ver la captura del rio Perales por el Alberche, lo que obligó al rio a girar y cambiar su vertiente y pasar de ser afluente del rio Guadarrama al rio Tajo: esta zona del rio es denominada Playa de Madrid.

Seguimos nuestro recorrido en dirección a los Toros de Guisando, que son un conjunto escultórico vetón que se ubica en el cerro de Guisando, en el término municipal de El Tiemblo (Ávila). Se datan entre los siglos II y I antes de Cristo, durante la Edad de Hierro. Se trata de cuatro esculturas realizadas en granito que son identificados como toros o verracos (cerdos sementales), con preferencia a la suposición de que se trata de toros, ya que algunas de las piezas presentan, en la cabeza, oquedades consideradas para la inserción de cuernos. Las cuatro esculturas se encuentran costado contra costado, formando una línea en dirección norte-sur y todas ellas mirando hacia el oeste, a la loma del cerro de Guisando, del que reciben su nombre, dejando a sus espaldas el arroyo Tórtolas, frontera natural que separa las comunidades de Castilla y León y Madrid.

El paraje da nombre al Tratado de los Toros de Guisando, que allí se firmó en el siglo XV entre el rey Enrique IV de Castilla y su hermana Isabel I y su hermana (la futura reina Isabel la Católica), por el que aquel reconocía la proclamación de ésta como Princesa de Asturias y, con ello, la de heredera al trono.

Continuamos hacia Cadalso de Los Vidrios para ver el jardín del Palacio de Villena y continuar hacia Cenicientos. A unos 4 km de donde se encuentra Peña Escrita y el Monte Sagrado de Cenicientos.

Cercanos a esta peña hicimos nuestro picnic para acercarnos después al monumento.

El monumento en cuestión se trata de un monolito natural de granito de sensible forma trapezoidal, de unos 5 m. de altura por casi 4 de ancho, en cuya cara este, se labró una hornacina vertical de más de dos metros de altura, más de uno de ancho, y unos 20 cm de profundidad media, dividida en tres partes o paños horizontales, entre las que destaca el paño central por su mayor extensión y por los relieves que ostenta que podrían representar: la figura de la izquierda una diosa o sacerdotisa (Posible diosa Diana) y las dos de la derecha, a una pareja (mujer a la izquierda y hombre a la derecha) realizando un ofrecimiento o sacrificio.
En la parte posterior lo que se podría interpretar como las huellas de un enorme oso, que marcaría el “Bosque Sagrado”
Considerando los elementos arqueológicos, se cree que el monumento es de época romana y que debe estar dentro del siglo II d.C.
Que, sin solución de continuidad o tras un periodo de abandono, el lugar fue nuevamente ocupado en la Alta Edad Media, por las inscripciones encontradas “A las tres / Marías”.
Acabamos nuestra excursión en Escalona contemplando su castillo y volviendo a encontrarnos con el rio Alberche.