Las Edades del Hombre celebran su XIX edición, y con ese motivo el Rotary Club de Aranda de Duero, ciudad de la exposición, ha tenido el gesto de organizar una visita los días 4 y 5 de octubre para que rotarios de otros lugares puedan disfrutar de tan magnífico acontecimiento, acudiendo a compartirlo rotarios de los clubes de Burgos, Palencia, Albacete, Gijón, Pozuelo, Majadahonda y Soria.Iniciamos el programa el sábado con la visita a la exposición de las Edades del Hombre, que, con el apropiado título de “Eucharistía”, Aranda es tierra de pan y vino, recoge en cuatro capítulos 120 obras de arte, entre pinturas, esculturas, tapices, orfebrería, grabados, desde el S. VII hasta nuestros días, expuestas en dos edificios que son dos obras de arte más de la exposición, pues dos joyas arquitectónicas acogen la muestra: la Iglesia de Santa María la Real y la iglesia de San Juan Bautista.

En la iglesia de Santa María, que es la primera sede que visitamos, vemos la capilla bautismal, que ha sido restaurada gracias a la colaboración del R.C. de Aranda de Duero, que ha querido de esta manera hacer su aportación a la Exposición.

Las obras expuestas, entre cuyos autores se encuentran Murillo, Claudio Coello, Felipe Vigarny, Gil de Xiloé, Antonio López o Vela Zanetti, son del patrimonio religioso de la comunidad y algunas prestadas por otras diócesis, incluso de otras comunidades españolas.

Las Edades del Hombre, que nacieron en 1988 en Valladolid, con la primera exposición, es el mayor proyecto cultural de Castilla-León y prueba de ello es la cantidad de personas de todos los sitios que están desfilando por Aranda a lo largo de los seis meses, que dura la muestra.
Cuando acabamos de ver la iglesia de San Juan, segunda sede, hay una visita guiada “descubre Aranda de Duero” que se inicia en el Museo provincial Casa de las Bolas, que, además de su exposición permanente, acoge la Exposición “Transhumanar”, compuesta por 100 grabados de Dalí, inspirados en La Divina Comedia de Dante, dividida a en tres partes: el purgatorio, el paraíso y el infierno.

En esta ciudad tuvieron lugar dos hechos históricos muy relevantes, en 1473 se celebró en la Iglesia de San Juan el Concilio de Aranda que convocó a todos los clérigos que se habían desviado de las normas y también fue escenario Aranda de la lucha entre Juana la Beltraneja e Isabel la Católica por la sucesión del reino de Castilla, que ganó Isabel.
En el recorrido vemos desde fuera la iglesia de Sta. María, cuyo elemento más antiguo es la torre del S.XIII y su parte más preciosa la fachada de gótico isabelino, de Simón de Colonia, que está organizada como un gran retablo en piedra, se acabó de construir en 1515. El domingo de Pascua se celebra el acto religioso de la Bajada del Ángel.
Nos dirigimos a la Plaza Mayor con soportales, lugar de fiestas y de mercado, donde visitamos el Centro de Interpretación de la cultura asociada al vino. En el centro de la plaza está el plano de Aranda de 1503, en perspectiva, es el único y primero de esa época, el original se conserva en el Archivo General de Simancas. Un conflicto entre vecinos de un barrio motivó su realización para enviarlo a los reyes para que mediaran.

Seguimos recorriendo Aranda pasando por la Plaza del Trigo donde hay una casa que esta reproducida en el Pueblo Español de Barcelona, y dos casas de insignes ciudadanos, la del Comandante Máximo Requejo, héroe de Cuba y la de Diego Arias de Miranda, diputado y ministro del S.XIX.

Algo especial de Aranda son sus bodegas subterráneas, que recorren el subsuelo a lo largo de 7 km. Amplias galerías excavadas manualmente en una construcción increíble, tienen de 9 a 12 m. de profundidad y una temperatura de 11 a 13º. Diseñadas para elaborar y conservar el vino, las cubas se construían dentro “a ojo de buen cubero”.

Muchas son privadas, pero algunas, para que no se perdieran, el Ayuntamiento se las encomendó a ocho peñas para que las gestionaran y le dieran otro uso, en ellas se reúnen y en fiestas se abren a todo el mundo. Nosotros visitamos la Bodega del Bolo de la Peña Chilindrón.
Acabada la visita nos dirigimos en autocar al hotel Tudanca, propiedad del rotario Jesús Tudanca, donde se hace el acto de presentación de la Campaña del vino a favor de la Fundación Rotaria, el elegido para 2014-15 es un Crianza 2011 de la Bodega Balbás. Lo presentan el GD2201 Andrés Barriales, los past-gobernadores Paco Arcos y José Ramón Echevarría, el Secretario del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, Alfonso Sánchez, el presidente del RC de Aranda, Andrés Hernando y el propietario de la bodega elegida, Juanjo Balbás. Se esperaba a la alcaldesa Raquel González para el acto, pero no pudo llegar a tiempo y se acerca después a saludarnos cuando estábamos comiendo.

Comemos en la Bodega, un comedor de largas mesas donde los 40 comensales gozamos de un menú largo y exquisito donde no falta la especialidad de la zona, el lechazo. Es un verdadero museo del vino, en sus paredes hay vitrinas dedicadas a 29 bodegas de las más antiguas y prestigiosas, fundadoras del Consejo Regular de la Denominación de origen Ribera del Duero, que nace en Burgos en 1982, con Burgos y Soria, más tarde se unen Valladolid y Segovia y en la actualidad lo componen 289 bodegas.

Por la tarde volvemos a Aranda para asistir a la representación teatralizada “1503 el misterio del plano” en que dos actores del grupo teatral “El duende” con mucha gracia y arte cuentan la historia del plano en 12 actos, recorriendo toda Aranda y haciendo participar al público, que se va incorporando y que se presta con mucho humor.
Cuando acaba ya es de noche y nos encaminamos a la bodega de la Peña Tierra Aranda, donde en su galería subterránea, una de las más grandes y muy bien montada hacemos una cena de picoteo con más rotarios de Aranda y algunos familiares.
Después nos concentramos en la plaza de Sta. Mª para asistir al último acto del día, un videomapping, espectáculo de luz y sonido en la fachada de la iglesia que, a través de distintas escenas, narra la historia de la iglesia a través de sus distintas épocas, espectacular montaje que, unido a la temperatura increíble para la época y la real bóveda del cielo estrellado sobre nosotros, hacen el momento aún más bello.
El domingo salimos de Aranda en dirección al pueblo de La Vid, todo el campo está surcado de vides y salpicado de bodegas, ahora es precisamente época de vendimia. Cuando llegamos nos encontramos con el monumental Monasterio de Santa María de la Vid, la preciosa fachada de su iglesia, coronada con espadaña, está adornada con motivos vegetales que semejan hojas de vid que trepan por la pared. Visitamos el claustro con vestigios del primer monasterio románico del S.XII, la sacristía con valiosos cuadros, una sala múdejar, el panteón y la iglesia renacentista con la escultura de la Virgen de la Vid realizada a tamaño natural de una sola piedra y el museo sacro.

A las dos en punto vamos al refectorio para compartir comida con los monjes agustinos que llevan el monasterio y la hospedería y después, ya fuera, a tomar un café para despedirnos y agradecer como se merecen a Tomás, Teo Andrés, Juan Carlos y sus mujeres, a Jesús y demás miembros del club de Aranda, por sus atenciones, por la oportunidad que nos han brindado de conocer de una manera tan fantástica su ciudad y su cultura, pero lo mejor de todo, de haber poder disfrutar de su acogida y compañía en todo momento, fomentando así la amistad rotaria.